Luminoso, sereno y muy mediterráneo, el Agapanthus Albus es la versión más elegante del agapanto: flores blancas en forma de esfera, sobre tallos altos y firmes, que aportan verticalidad y un toque limpio a cualquier terraza o balcón. Su follaje en cintas, verde y arqueado, crea una base frondosa incluso fuera de floración. Ideal en maceta o jardinera, y perfecto para combinar con otras plantas de exterior. Cómo cuidar Agapanthus Albus Luz: exterior muy luminoso. Mejor con sol o semisombra (con más sol, más floración). Riego: moderado. Deja secar los primeros centímetros del sustrato entre riegos. En verano, algo más frecuente; en invierno, reduce. Crecimiento: forma matas densas con el tiempo; puede alcanzar 40–80 cm (y más cuando florece, según condiciones). Fertilizar: cada 3–4 semanas en primavera y verano para potenciar floración. Temperatura: resistente, pero en maceta conviene proteger de heladas fuertes. Mini Tip: al agapanto le gusta estar ligeramente “apretado” en la maceta: si lo trasplantas cada año, puede florecer menos. Mejor trasplantar cuando realmente lo necesite (raíces muy compactas). Curiosidades: el blanco del Albus hace que la floración se vea especialmente bien al atardecer y en espacios con paredes claras. Además, una vez establecido, es una de esas plantas que cada año va “a más”. Apodos: Agapanto blanco, Lirio africano, Flor del amor. *Tóxica en caso de ingesta.