Aromático, luminoso y con un aire silvestre muy elegante, el Leptospermum scoparium (conocido como manuka o árbol del té de Nueva Zelanda) es un arbusto de hoja pequeña que aporta textura, volumen y carácter. Su follaje fino y denso crea una silueta ligera, perfecta para terrazas y balcones; y en temporada puede regalar una floración delicada (según variedad y condiciones). Ideal para exterior, en maceta o jardinera, y para combinar con verdes mediterráneos y tonos neutros. Cómo cuidar Leptospermum scoparium Luz: exterior muy luminoso. Mejor con sol o semisombra luminosa (a más luz, crecimiento más compacto). Riego: moderado. Riega cuando la capa superior del sustrato se haya secado; evita el encharcamiento. En verano puede necesitar más frecuencia. Crecimiento: lento–moderado; con el tiempo forma un arbusto frondoso y ramificado. Fertilizar: cada 4 semanas en primavera y verano (dosis suave). Temperatura: resistente, pero en maceta conviene proteger de heladas fuertes y de vientos muy fríos. Mini Tip: le sienta muy bien una poda ligera tras la floración (o a finales de invierno) para mantenerlo compacto y estimular ramificación. Si la maceta drena bien, estará feliz: es la clave. Curiosidades: de esta especie procede la famosa miel de manuka (por el néctar de sus flores). Además, su hoja pequeña y su porte natural lo convierten en una planta ideal para dar estructura sin “pesar” visualmente. Apodos: Manuka, Árbol del té de Nueva Zelanda.